Un peluche no es un objeto. Es la prueba de que pensaste en alguien.
La gente compra flores, chocolates, lo primero que sale en Amazon. A los tres días ya no está.
Un peluche hecho a mano se queda. Lo abrazan. Lo ponen en la cama. Lo recuerdan cuando tú no estás.
Eso es lo que hago: piezas textiles — peluches y figuras — para la persona que amas. Sobre todo para la pareja. También para madre, padre, hermanos.
No es decoración. Es un regalo que se siente personal porque lo es.
Si vas a regalar, elige algo que no se tire.
