Mira esta historia. Ocurrió de verdad y te va a hacer entender cómo se gana dinero en el mundo real.
Un tío que conozco mandó una propuesta comercial para cerrar un acuerdo de tres millones de euros.
Pasan cuatro días. Nada. Ni una respuesta. Silencio total.
El novato habitual habría hecho lo que enseña la mayoría: mandar cinco correos llorando, preguntando «¿has tenido tiempo de mirarlo?» o arrastrándose como un desesperado.
¿Y sabes qué pasa cuando persigues a alguien? Que sale corriendo.
Siente tu necesidad y huele que estás sin un duro.
Así que este tío hizo exactamente lo contrario.
Le escribió un correo de tres frases:
«Hola. Como no he recibido respuesta, entiendo que no te interesa el proyecto. Por favor, confírmamelo para dar paso a otras empresas que están en lista de espera.»
¿Qué pasó?
El cliente respondió en menos de diez minutos pidiendo disculpas por la tardanza y mandó la propuesta firmada por los tres millones.
A la gente no le gusta que la persigan, pero odia perder una oportunidad.
Cuando le muestras a un cliente que te da igual perderlo, le entra el pánico de quedarse fuera.
Esa es la diferencia entre mendigar clientes o ganar dinero de verdad.
