Si no sabes cómo orar, empieza con una frase
Mucha gente nueva en la fe se queda callada porque cree que orar es un discurso perfecto.
No lo es.
Orar es hablar. A veces son dos líneas. A veces es “Señor, no sé qué decirte hoy”.
Si estás empezando, prueba esto esta noche:
“Padre, gracias por este día. Ayúdame a conocerte. Amén.”
Repítela mañana. Y al otro. La fe se construye así: un día, una oración, sin teatro.
Eso es lo que enseño en 365 Oraciones Bíblicas. No un método complicado. Un camino diario para quien no sabe por dónde empezar.
