¿Qué proyectan los demás sobre ti? (¿Y por qué eso te impide sanar o perder peso?)
Piensa en un antiguo compañero de primaria que, en aquel entonces, no lograba trepar por la cuerda en la clase de educación física. Si te lo encontraras en la reunión de exalumnos diez años después, seguirías visualizando a aquel niño "torpe y sin remedio", aunque quizás lleve años siendo un escalador profesional.
¿Por qué sucede esto? Porque guardas una imagen fija de él en tu mente —un dato del pasado— que proyectas involuntariamente sobre él. Y por si fuera poco, lo que proyectas le golpea como un bumerán: por un instante, es posible que reviva aquel viejo fracaso.
Afortunadamente, con el tiempo nos alejamos de la mayoría de nuestros compañeros de escuela. Entramos en nuevos entornos, rodeados de personas que nunca nos vieron luchar con aquella cuerda. Para ellas, damos por sentado que somos capaces: nos invitan a intentarlo, animándonos y apoyándonos. Nos ven como alguien que *sí puede* escalar rocas, y esta nueva proyección, de repente, nos da alas.
Pero, ¿qué ocurre con tu vida cotidiana, tu cuerpo y tus enfermedades? ¿Qué proyecciones aceptas en esos ámbitos?
🩺 El diagnóstico como "pensamiento creativo"
Notas un síntoma leve. Empiezas a hablar de ello con quienes te rodean: amigos, compañeros de trabajo, familiares. El síntoma cobra fuerza a medida que te centras en él, hasta que finalmente acudes al médico. Recibes una etiqueta, una categoría diagnóstica. ¿Cuál es el siguiente paso? Empiezas a luchar contra ella. Pero aquello a lo que te resistes persiste... ¡y de hecho se hace aún más grande! De repente, te ves reescribiendo tu identidad: te conviertes en "la persona que sufre migrañas", en quien "siempre tiene la presión alta" o en quien "nunca tiene dinero".







